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Mach-E Battery Scheme

Enero 18, 2021

Baterías de los coches eléctricos: lo que debes saber

La llegada de los coches eléctricos ha traído consigo nuevas tecnologías y conceptos al mundo de la automoción. Uno de los más importantes es el de las baterías, que influyen en mucho más que en la autonomía que pueda ofrecer el vehículo. Te contamos todo lo que has de saber sobre ellas.

La electrificación del mundo del automóvil está cambiando la configuración interna de los vehículos para siempre. La batería de los coches eléctricos es uno de los puntos clave de este tipo de vehículos, ya sean híbridos, como el Explorer, o eléctricos, como el Mustang Mach-E. Ocurre especialmente en los que prescinden totalmente de un propulsor térmico. ¿Por qué? Porque las baterías se convierten en el único centro de almacenaje de energía para alimentar el motor. Son las responsables de permitir la independencia de los vehículos eléctricos respecto a los combustibles fósiles.

Baterías de coches eléctricos y coste

Precisamente, las baterías de los coches eléctricos están entre los grandes responsables del aumento del precio de estos vehículos respecto a los térmicos. Sin embargo, la perspectiva de una futura y próxima equiparación es halagüeña. Si vemos la evolución del precio del kilovatio hora durante los últimos tiempos, hay que ser optimista. De los 1.100 dólares que costaba en 2010 se pasó a 156 en 2019. Se espera que en 2024 el importe sea de menos de 100 dólares, una cifra que ya es más baja en algunos mercados chinos.

Además de la evolución del precio del kilovatio hora, está también el desarrollo de las propias baterías. No es ningún secreto que la autonomía de los coches eléctricos ha crecido sustancialmente durante los últimos años. Esto es fruto del aumento de la capacidad y la densidad de las baterías. Lo primero está claro qué significa, mientras que lo segundo tiene que ver con la capacidad de almacenamiento de energía en relación a su peso. Mientras más densidad, más capacidad, lo que deriva en más kilómetros a recorrer entre cargas.

Las baterías, que actualmente son en su mayoría de iones de litio, suponen un reto para los ingenieros de cara a conseguir el mejor comportamiento dinámico en los vehículos eléctricos. Se trata, de momento, de un elemento bastante pesado que hay que colocar de forma inteligente para que influya lo menos posible en el desempeño general del coche. Lo habitual es tratar de ubicarla lo más cerca del suelo posible, con el fin de bajar el centro de gravedad.

La recarga de las baterías se puede llevar a cabo tanto con corriente continua como con corriente alterna. La primera de las opciones es la más rápida, está presente en algunos cargadores públicos y puede permitir recuperar el 80% de la capacidad en bastante menos de una hora. Ese 20% restante se recarga de forma más lenta para proteger la vida de la batería. Respecto a la corriente alterna, es la opción más habitual y se ofrece tanto en cargadores públicos como en los privados que se instalan en casa. La potencia de esta varía en función de la toma y, con ella, el tiempo de recarga. No obstante, si uno tiene un punto de recarga en el hogar, con enchufar el coche durante la noche se logrará suficiente autonomía para varios días de recorridos cotidianos, que en la mayoría de los casos no suelen superar los 50 kilómetros.

Las baterías de los coches eléctricos, tal y como sucede con otros dispositivos, van perdiendo capacidad con el uso y el paso del tiempo. Suelen estar garantizadas por una cantidad de años o de kilómetros bastante extensa, como mínimo, al 70%. Un estudio realizado por Geotab en 2019 afirmaba que las baterías de estos vehículos pierden un 2,3% de capacidad al año. No obstante, el usuario puede llevar a cabo una serie de cuidados para alargar al máximo la vida de las mismas. Se han de evitar las cargas y descargas completas, utilizar en la medida de lo posible tomas de recarga lenta (la carga rápida puede hacer que la capacidad descienda un 1% si se usa frecuentemente), usar el sistema de frenado automático para potenciar la recarga en marcha y conducir de forma suave y anticipativa para demandar la menor cantidad de energía posible.

Hay que tener en cuenta también que el clima es un factor que influye considerablemente en el rendimiento de las baterías. En épocas de frío es lógico que la autonomía que ofrece un vehículo eléctrico sea menor, sin que ello signifique que nuestra batería haya perdido capacidad. En el otro extremo, tampoco vienen bien los meses de mucho calor, puesto que, entre otras cosas, se utiliza a pleno rendimiento un elemento como el aire acondicionado, algo que también influye en los kilómetros a recorrer entre cargas.

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