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Ford Focus ST: cuatro generaciones de emoción

Octubre 29, 2019

Ford Focus ST: cuatro generaciones de emoción

 

Las siglas ST tienen mucho que decir a la hora de aportar emoción al volante de un Focus. ¿Cómo ha subido su potencia a lo largo de los años? ¿Cuáles eran sus prestaciones… y cómo han mejorado? ¿Siempre ha llevado el mismo motor? Prepárate para conocer la historia del Ford Focus ST.

 

Primera generación del Ford Focus ST: el deportivo que querías (2002)

En 2001, el primer Ford Focus estaba en su apogeo: se había lanzado tres años antes con una gran acogida y llegaba el momento de un ligero restilyng. Recibió una nueva parrilla, faros, paragolpes… y sus responsables decidieron que también era hora de darle un toque un poco más “picante”.

Aprovechando la versión americana SVT, presentada un año antes, Ford Europa desveló el primer Focus ST, llamado ST170: se trataba del acabado más radical del modelo (lo fue hasta la llegada del RS, poco después), gracias a su motor 2.0 con 173 CV. Completaba el 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y su suspensión ganaba en firmeza, con el fin de que el paso por curva fuera más efectivo. 

Para distinguirlo de sus “hermanos” de gama, ofrecía detalles únicos en su estética: paragolpes y llantas más grandes y con un diseño específico, asientos deportivos y un cuadro de mandos en el que se añadían indicadores, como el que señalaba la presión del turbo. Se iba a convertir en una de sus señas de identidad.

 

Segunda generación del Ford Focus ST: 223 CV (2005)

Las siglas Sport Technologies continuaron adornando la carrocería del Focus en 2005, con la segunda generación del modelo. Su propulsor cambió; bajo su capó se montó el 2.5 Duratec turbo, con 223 CV, y se asoció a un cambio manual de seis marchas. 

Su apariencia dejaba clara la herencia que recibía de la competición: el paragolpes delantero recibió mayor presencia, con el fin de indicar un centro de gravedad bajo. También se incluyó una parilla trapezoidal invertida en la zona inferior, dejando la superior más estrecha que en el resto de los Focus. El anagrama ST aparecía en los laterales, donde destacaban las llantas de cinco radios y 18”.

En el interior, el panel de instrumentos adicional se reafirmó como el signo distintivo del habitáculo de los ST, con un trío de relojes (que medían la presión del turbo y la temperatura y presión del aceite) sobre la consola central. Los asientos deportivos combinaban a la perfección con los detalles en aluminio presentes en el volante y la palanca de cambios.

 

Tercera generación del Ford Focus ST: EcoBoost (2012)

El tercer Focus ST fue el primer modelo de altas prestaciones de la marca que se asoció al aclamado motor EcoBoost 2.0: en el ST se unía a unas tomas de aire y un sistema de escape específicos. La potencia volvió a aumentar, llegando a los 253 CV.

Con el fin de que el conjunto fuera redondo, en la versión de 2012 la carrocería (en variantes de cinco puertas y familiar) se rebajó 10 mm respecto a la de los Focus convencionales. También se añadieron frenos de alto rendimiento y se afinó la suspensión; el resultado fue un vehículo ágil y eficaz.

En el exterior se cuidó mucho la aerodinámica, mientras que en el habitáculo destacaron los asientos deportivos firmados por Recaro, inspirados en los de los vehículos de rally. También el pedalier de metal seguía con la temática de competición.

En 2014 se actualiza el Focus ST, que para esta fecha ya tiene un ADN muy definido y un hueco propio en la gama: después del todopoderoso Focus RS, con una nueva versión que todos esperan. 

Una vez más, sus agresivos paragolpes son seña de identidad; aparecen tanto en la carrocería de cinco puertas como en la familiar. La mecánica EcoBoost 2.0 de 253 CV sigue propulsando el vehículo, pero, por primera vez, hay otra opción disponible: un motor diésel de 187 CV

En el interior, continúan los tres relojes adicionales sobre la consola central, que ya son claramente distintivos del Focus ST, orientados hacia el conductor. Se añade un volante con la parte inferior achatada, detalles en aluminio y, por supuesto, asientos de corte deportivo; son el complemento perfecto para las nuevas tecnologías presentes en el modelo, como el sistema de conectividad SYNC 2, los faros delanteros adaptativos o la alerta de tráfico trasero cruzado.

 
Cuarta generación del Ford Focus ST: más potencia (2019)

 

El Nuevo Ford Focus ST es el más potente de la historia, gracias al motor 2.3 EcoBoost, con 283 CV, y al 2.0 EcoBlue diésel, con 193. Esta mayor fuerza se complementa con un diferencial electrónico de deslizamiento limitado, el primero que Ford aplica a un vehículo de tracción delantera, que aparece en la variante de gasolina.

Por primera vez en el Focus ST, se da la opción de elegir entre un cambio manual de seis velocidades y uno automático de siete. Además, este ST también estrena modos de conducción, lo que permite a quien esté al volante ajustar el carácter del modelo a sus gustos… y al suelo que pisa.

Por supuesto, el ST más reciente se beneficia de todos los sistemas de asistencia al conductor que le han valido al Focus las 5 estrellas que concede Euro NCAP a sus coches más seguros: control de crucero adaptativo, ayuda al aparcamiento, head-up display… y no falta el dispositivo de conectividad SYNC 3. Ni los asientos Recaro, desde luego.

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