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Noviembre 4, 2019

Eat My Dust: la aventura se come (y sabe así)

Ford ha desafiado a reconocidos chefs de toda Europa para que sorprendan a sus comensales con un plato que concentre “El Sabor de la Aventura” y para ello deben utilizar ingredientes locales e ir a buscarlos… con un Ranger Raptor, así que no importa lo recóndito que sea el lugar en el que se encuentren. Llegarán a tu plato sí o sí.

Un Ford Ranger Raptor, un cocinero y unos ingredientes para su “plato estrella” que no están precisamente al alcance de la mano (no es tan sencillo como ir al súper). Estos son los componentes del reto que la marca ha planteado a distinguidos chefs de toda Europa, con el nombre de “Eat My Dust”.

Cada uno de los protagonistas (ahora hablaremos de ellos) tenía que crear una receta e incluirla en su menú, pero con la condición de que los ingredientes fueran locales y originales. Para encontrarlos, contaría con la ayuda del pick up más “bestia” de Ford, pues en la mayoría de las ocasiones la “materia prima” estaba en lugares aislados, a los que era difícil llegar. ¿Cómo se las apañaron para superar el reto y cuál fue el resultado? Sigue leyendo…

Mattias Castro, Chardon

Este “freelance”, cuya base de operaciones se encuentra en París, viajó hasta Camargue (donde se encontró con su amigo Paul Teina) para buscar salicornia, una planta de gusto suave y sabroso que crece en saladares, playas, manglares… ambientes salinos, en definitiva. Es el complemento perfecto para la caballa.

Nicholas Hahn, TISK Speisekneipe

El plato de Hahn, El Sabor de la Aventura, lleva bayas de enebro de los Alpes Suabianos, una cadena de montañas al sudoeste de Alemania, cerca de la frontera con Francia y Suiza. Utiliza ramas pequeñas de los arbustos para infusionar un rape, que luego sirve con setas flambeadas, tallos de lechuga, especias de temporada, flores comestibles, rábanos y un caldo suave de tomate.

Neil Rankin, Temper

La cadena de restaurantes londinense de este chef ya incluye en su menú el plato creado con la ayuda del Ford Ranger Raptor. En este pick up, Rankin fue hasta Cornwall para buscar, junto a Mike de Stroumillo, un tipo de brezo llamado erica cinérea, además de plantas que crecen en la costa, hinojo marino y semillas de deriva (literalmente, son aquellas que arrastra el mar, adaptadas para su dispersión a larga distancia). Con estos ingredientes ha realizado su “Polvo Quemado de Mar”, que sirve de acompañamiento a un entrecot de ternera de Hereford.

Eugenio Boer, Bu:R

Los platos de Eugenio, que se sirven en el resturante de Milán en el que trabaja, se caracterizan por la fuerte tradición italiana que llevan en ellos. Con la ayuda de su pareja, Damian Piotr, Ha creado un polvo realizado con hierbas y especias, que complementan su remolacha y queso de cabra sobre una cama de champiñones.

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